1. Elige un recipiente abierto
Lo primero es elegir el recipiente. Hay que tener en cuenta varios aspectos, principalmente el tamaño y la forma. Piensa en las plantas que vas a utilizar. Si se trata de un terrario cerrado, este debe estar completamente cerrado, de modo que no se escape la humedad, lo cual es ideal si tienes pensado comprar musgo. Si se trata de un terrario abierto, obviamente debe tener una abertura.
2. Crear un falso fondo
Para asegurarnos de que las raíces de las plantas no queden sumergidas en el agua, empezaremos creando un falso fondo (capa de drenaje) con bolas de arcilla. Hacemos esto para que las raíces nunca queden sumergidas en el agua, ya que esto mataría cualquier suculenta o cactus. El agua puede filtrarse a través de la capa de drenaje y evaporarse lentamente sin ahogar las plantas.
3. Crear una capa filtrante
A continuación, se coloca una capa de musgo esfagno, que actúa como barrera para el sustrato. Evitará que la tierra caiga en la capa de drenaje. Asegúrate de esparcirlo de manera uniforme.
Después, añadiremos el carbón activado, que actúa como un sistema de filtración natural. Si deseas obtener más información sobre cómo funciona, echa un vistazo a nuestra guía de preguntas sobre el carbón activado.
4. La capa de sustrato
Ahora añadiremos la mezcla de sustrato. Recomendamos añadir más tierra en la parte trasera para que quede más alta, lo que crea una sensación de profundidad y hace que el terrario parezca más grande cuando se ve desde delante. Puedes comprar los materiales por separado en nuestra colección de mejoradores de suelo, o echar un vistazo a nuestro paquete para terrarios.
5. Plantar tu terrario
¡Ahora es cuando ocurre la verdadera magia! Es el momento de colocar los adornos. Puedes utilizar cactus, suculentas, arena, rocas o cualquier cosa que creas que quedará bien. ¡Da rienda suelta a tu creatividad!
6. Cuidado del terrario
El cuidado de un terrario abierto puede ser un poco complicado. El mayor problema es regar en exceso y correr el riesgo de que se pudran las raíces. Las suculentas y los cactus prefieren una humedad más baja. Recomendamos regar un poco alrededor de la base de las plantas para que solo se mojen las raíces.
Riega una vez cada 1-2 semanas en primavera y verano y una vez cada 3-4 semanas en otoño e invierno. Coloca tu terrario en el lugar más luminoso de tu casa; así te asegurarás de que, cuando lo riegues, el agua se evapore lo más rápido posible. ¡Eso es todo!
Dado que una hidratación adecuada juega un papel tan importante en la salud de las plantas, comprender los errores comunes de riego y saber cómo prevenir la pudrición de las raíces puede marcar la diferencia.
Para comprender mejor cómo mantener tu terrario y manejar los problemas típicos, echa un vistazo a nuestro artículo sobre el cuidado y las soluciones para terrarios.
Una vez que hayas terminado, ¡no dudes en compartir tu terrario casero con nosotros! Nos encantaría ver tus creaciones. Etiquétanos en Instagram @Sybotanica y lo volveremos a publicar en nuestra historia. Si tienes alguna pregunta sobre terrarios o plantas, ponte en contacto con nosotros en info@sybotanica.com.